Europa reitera su firme rechazo a la independencia catalana

banderas españas octLas instituciones de la Unión Europea y todos los Estados miembros expresaron su apoyo a la unidad de España y a las medidas tomadas por Madrid contra el gobierno de Cataluña.

Ni una gota de agua para el secesionismo catalán desde las instituciones de la Unión Europea y las cancillerías del bloque. Los comunicados emitidos por los servicios diplomáticos de medio mundo la noche del viernes coincidían en rechazar la declaración unilateral de independencia aprobada en el Parlamento catalán.

Europa fue más allá. La mayoría de las capitales europeas y las instituciones comunitarias añadieron en muchos de sus textos una coletilla para recordar que apoyaban que el gobierno de Madrid tomara las medidas necesarias para anular la Autonomía catalana y poner a Cataluña de nuevo en orden con la Constitución española. Era el visto bueno a la destitución del gobierno catalán y la convocatoria de elecciones autonómicas por parte del gobierno español.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, dijo el viernes que respetaba “todas las decisiones que tome el gobierno español” porque “la Unión Europea no necesita más grietas, más fracturas”. Además, Juncker dijo este sábado que “no es papel de la Unión Europea mediar en el problema” y que el respeto a la ley “es un bien preciado de Europa y debemos protegerlo”.

Juncker considera que Europa “debe respetar las constituciones de nuestros Estados miembros, las decisiones del Tribunal Constitucional y la opinión del Parlamento español”.

La cumbre celebrada en Bruselas la semana pasada mostró un apoyo sin fisuras al presidente español Mariano Rajoy. Cuando ya se había anunciado que España se disponía a suspender al gobierno catalán si este seguía adelante en su hoja de ruta para declarar unilateralmente la independencia, los homólogos de Rajoy no tuvieron ni una palabra de esperanza para los secesionistas y dieron su total respaldo a las medidas que tomara el gobierno español.

Rajoy sólo tiene un condicionante desde Europa: el uso de la fuerza. Los europeos quieren que Madrid acabe con la crisis lo antes posible, también porque puede servir de alimento a otros separatismos en el continente, pero no quieren tener que defender a un gobierno que vuelva a cometer el error político de proporcionar imágenes de policías aporreando a manifestantes pacíficos.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, se puso del lado de Rajoy al decir que la declaración de independencia no cambiaba nada para la Unión Europea y que el único interlocutor de las instituciones de la UE es el gobierno español. Pero Tusk también recomendó a Rajoy que primara la fuerza de los argumentos sobre el argumento de la fuerza.

La Unión Europea es un club de Estados, no de regiones. La secesión unilateral catalana iría contra las normas esenciales de los tratados del bloque. El artículo 4 del Tratado de la UE dice literalmente que la Unión “respetará las funciones esenciales del Estado, especialmente las que tienen por objeto garantizar su integridad territorial, mantener el orden público y salvaguardar la seguridad nacional”.

La UE se creó precisamente para luchar contra los nacionalismos e irredentismos que desde Europa hicieron estallar dos guerras mundiales durante la primera mitad del siglo XX. Juncker fue durísimo contra los secesionistas en una entrevista a la televisión pública portuguesa: el gobierno catalán está fuera de la ley, no hay ningún problema de derechos humanos en Cataluña y “los catalanes no están oprimidos en España”.

La propaganda secesionista argumentó durante meses que la negativa europea a dar apoyo a la independencia catalana se diluiría en cuanto se declarara la independencia, que ese día el conflicto pasaría a ser internacional y que lloverían los reconocimientos a la nueva república.

Propaganda que se iba fundiendo como un azucarillo en cuanto empezaron a llegar los comunicados de cancillerías de todo el mundo rechazando la declaración de independencia. Y que en Europa añadieron el apoyo a que Madrid usara toda la fuerza de sus leyes para bloquear el avance secesionista.

En ámbitos secesionistas se llegó a adelantar que el ya ex presidente catalán Carles Puigdemont podría pedir asilo a algún país europeo. El protocolo 24 del Tratado de Funcionamiento de la UE prohíbe a los países europeos dar asilo a nacionales de otro Estado miembro del bloque.