Renunció el ministro de Defensa británico, acusado de acoso sexual

michel farrow novLa primera ministra Theresa May se ve envuelta en una crisis de imprevisibles consecuencias.

El escándalo de los abusos sexuales en la Cámara de los Comunes británica se extiende y puede dejar a Gran Bretaña sin gobierno. Ahora afecta al secretario de defensa británico Sir Michael Fallon, quien presentó su renuncia el miércoles por la noche, y al viceprimer ministro de Theresa May, Damian Green, que aún permanece en su cargo. Ambos tienen una atracción sexual por las rodillas de sus interlocutoras, que se convirtió en la razón de la abrupta caída de Sir Michael.

El secretario de defensa no resistió la embestida, tras haber puesto la mano en la rodilla de una periodista repetidas veces durante una cena 15 años atrás, con pedido de disculpas. Envió su renuncia por carta a la primera ministra Theresa May, en un sorpresivo gesto. Es el primero pero no va a ser el último, en el inicio de una crisis de imprevisibles consecuencias para el gobierno conservador, que carece de mayoría parlamentaria, en plena negociación del Brexit.

Fallon renunció a su cargo de ministro de defensa ante las acusaciones de “conducta inapropiada”, después de admitir que su “comportamiento del pasado ha caído por debajo de los altos estándares que nosotros requerimos de las fuerzas armadas que yo tengo el honor de representar” en su carta a May. El funcionario le había puesto la mano en una rodilla a Julia Hartley Brewer, una presentadora de radio 15 años atrás. Ella lo había disculpado. En una declaración pública anunció su renuncia y rindió honor a los militares que “mantienen a Gran Bretaña segura”.

El ahora ex secretario de estado admitió que había pedido disculpas a Hartley Brewer, que discutió el incidente sin identificarlo en esta ola del “síndrome Weinstein” que sacude Gran Bretaña. “Es una de las más duras decisiones que he tomado en mi vida” admitió sir Michael, que pidió disculpas a Julie 15 años atrás..

Julie dijo que ella calmamente le había dicho al entonces ministro del gabinete que “si lo hacía otra vez, yo le pegaría una trompada en la cara. Él la retiró y se acabó la discusión”. La periodista se negó a identificar al ministro porque consideró el incidente “ligeramente divertido” y del pasado. Fallon terminó su carrera política esta noche, tras haber sido cuatro veces ministro.

En su primera reacción tras la renuncia, Brewer consideró “absurda” su decisión. Cree que la renuncia se debe haber producido “por otros casos, que aún no han salido a la luz, pero probablemente se conocerán en los próximos días”.

La rodilla también fue la debilidad de Damian Green. Este diputado conservador y número dos del gobierno ha sido acusado por Kate Maltby, una académica Tory 30 años más chica que el y cuyos padres son amigos del legislador, de haber discutido sus posibilidades de una carrera en política y affaires sexuales en el Parlamento mientras le acariciaba su rodilla.

El legislador le explicó que su mujer “era muy comprensiva” y puso “una mano fugaz sobre mi rodilla, tan breve que podría decir que no lo hizo”. En una columna en The Times el martes, Maltby (31) admitió que el incidente la dejó “furiosa”. Hubo dos avances de Green en el 2015 y en junio del 2016, que fueron enumerados por la primera ministra Theresa May el martes en pleno escándalo. El diputado Green niega y considera que son acusaciones “falsas”. El caso ha sido derivado al secretario del gabinete Jeremy Heywood, que lo investigará. La primera ministra May está dispuesta a expulsar de su gobierno a los legisladores involucrados, que llegarían al menos hasta hoy a 37, en un affaire de abusos sexuales que se extiende transversalmente entre todos los partidos parlamentarios.

Maltby contó que, después del intento de acariciar su rodilla en un pub en las cercanías de Westminster mientras le ofrecía ayudarla en su eventual carrera política, no contactó a Green (61) por un año. Cuando el diario The Times publicó una historia sobre los corsés con ella posando en uno, el diputado Green, que no era ministro entonces, retomó el contacto con ella. Le mandó un mensaje de texto diciéndole: ”Largo tiempo sin verte. Pero después de admirarte en corsé en mi tabloide favorito, yo siento que debo preguntarte si estás libre para tomar un trago en cualquier momento”. Maltby ignoró el mensaje. Cuando el 17 de julio pasado Green fue elegido viceprimer ministro , ella envió un texto felicitándolo.

Docenas de periodistas hicieron guardia en la casa del viceprimer ministro británico Green para saber su opinión del escándalo. ”Estas acusaciones son falsas. Es absolutamente y completamente falso que yo haya hecho avances sexuales sobre la señorita Maltby. Estas alegaciones falsas han llegado como un completo shock para mi y son profundamente hirientes”, aseguró el vicepremier, antes de desaparecer en el auto oficial con chofer.

Ahora Green se apresta a publicar los mensajes de textos intercambiados con Maltby como defensa.

El diputado Green es uno de los más viejos amigos políticos de Theresa May. Se conocieron hace 40 años en la Universidad de Oxford. Fue el predecesor como presidente en la Oxford Union de Philip, el marido de la primera ministra. Su esposa Alice Collinson estudiaba geografía con May en el college de St Hilda, en la misma universidad. La diputada Tory Anna Soubry cuestionó cómo continúa en su cargo y no ha dado un paso al costado, como secretario de estado, hasta que no se investiguen los cargos que existen contra él.
Dos otros ministros conservadores, Dominic Raab y Rory Stewart, también desmintieron información de acosos sexuales mientras la primera ministra escribía a los líderes de los otros partidos llamando a un proceso de apelación independiente para investigar las serias denuncias en el palacio de Westminster.

Los laboristas no se salvan de esta escándalo, que se expande como una ameba por el palacio. Bex Bailety (25), una ex miembro del Comité Ejecutivo Nacional Laborista , decidió salir de su anonimato para revelar que fue violada durante un evento partidario en el 2011, cuando tenía 19 años. El hecho sucedió cuando Ed Miliband era el líder partidario. Al intentar informar del incidentes dos años después, el funcionario ofreció disuadirla diciendo que dañaría su propio carrera política. El líder laborista Jeremy Corbyn salió en su defensa, apoyó su coraje y dijo estar “horrorizado por estas alegaciones”.

Esta alegación es la más seria de todas las que se han hecho en estos días entre los parlamentarios y líderes políticos en Gran Bretaña y si se prueba, el funcionario puede ser condenado penalmente.

Pero el gran interrogante es si el debilitado gobierno de Theresa May sobrevivirá la crisis desatada con los abusos sexuales de los diputados Torys.