El Papa Francisco rezó para que no desaparezcan los cristianos de Medio Oriente

papa francisco jull sumo pontífice viajó a Bari, donde se encontró por primera vez con representantes de todos los patriarcas cristianos para orar por los perseguidos en la región.

El papa Francisco, junto con los patriarcas de las iglesias ortodoxas y luteranas, celebró este sábado en la sureña ciudad italiana de Bari una ceremonia de solidaridad por los cristianos, víctimas de persecuciones y al borde de desaparecer en Medio Oriente.

Durante el encuentro, Francisco denunció la situación que se vine en aquella región, con guerras, violencia, fundamentalismo y abandono de los cristianos, "y todo esto en medio del silencio de tantos y la complicidad de muchos", se lamentó.

"Recemos unidos, para pedir al Señor del cielo esa paz que los poderosos de la tierra todavía no han conseguido encontrar. Que desde el curso del Nilo hasta el Valle del Jordán y más allá, pasando por el Orontes, el Tigris y el Éufrates, resuene el grito del salmo: La paz contigo", dijo el Francisco introduciendo la celebración.

Desde la ciudad italiana que custodia las reliquias de San Nicolás y que es considerada la ventana hacia el Oriente, el pontífice junto con diez líderes católicos, ortodoxos y luteranos oraron a su manera y según su propio rito por la paz en esa región.

El papa recibió a sus invitados en la basílica de San Nicolás, que murió en el siglo IV y que también es venerado por los ortodoxos, y luego pasó a reunirse en la cripta para rezar ante las reliquias del santo que predicó en Asia Menor.

"Queremos dar voz a quien no tiene voz, a quien solo puede tragarse las lágrimas, porque Oriente Medio hoy llora, sufre y calla, mientras otros lo pisotean en busca de poder y riquezas", remarcó el santo padre.

En la celebración se fueron intercambiando lecturas y cantos de salmos y reflexiones por parte de los 22 patriarcas y representantes ortodoxos llegados hasta aquí en la que se puede considerar una histórica reunión.

Rezaron y viajaron junto al papa en autobús por las calles de Bari el patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé, con quien ha coincidido en varias ocasiones; el patriarca greco-ortodoxo de Alejandría y de toda África, Theodoro II; el arzobispo Nektarios, en representación del patriarca greco-ortodoxo de Jerusalén, y el metropolita Vasilios, en representación del arzobispo de Chipte.

Estuvieron presentes por las Iglesias orientales ortodoxas el papa copto de Alejandría, Teodoro II; el patriarca sirio-ortodoxo de Antioquía, Aphrem II, y el obispo Hovakim, en representación del armenio Karekin II, así como los representantes de las Iglesias católicas orientales.

Al final de la oración, los dignatarios se retirarán a la basílica para hablar a puerta cerrada sobre la dramática situación en Medio Oriente, antes de lanzar al cielo un simbólico grupo de palomas. El administrador apostólico del Patriarcado Latino de Jerusalén, monseñor Pierbattista Pizzaballa, abrirá el debate.

En varias ocasiones Francisco ha manifestado su temor ante la posible desaparición de los cristianos de "Oriente Medio, cuna del cristianismo" y tema central de los debates.

El riesgo de que desaparezcan los cristianos tras años de hostigamiento genera alarma, según los datos del Foro Internacional Cristiano divulgados a finales del 2017.

La situación de violencia en esa zona de la geografía mundial y la radicalización del Islam son las principales causas de la desaparición de los cristianos, según el estudio.

En los últimos 10 años, el número de los cristianos en Medio Oriente ha caído un 80%. En 1910, al inicio del siglo pasado, el número de éstos representaba el 13,6% de la población de esa región y para el 2025 se calcula que será sólo del 3,0%.

"No se puede uno imaginar el Medio Oriente sin cristianos, porque son un elemento esencial del equilibrio de esa región y de su identidad", advirtió el cardenal argentino Leonardo Sandri, prefecto para la Congregación de las Iglesias Orientales y organizador del encuentro.

La cumbre de la "solidaridad cristiana" representa el llamado "ecumenismo de la sangre" como lo califica el papa Francisco y busca frenar la violencia y las agresiones contra los miles de cristianos que desde hace dos mil años habitan la región donde nació y se expandió el cristianismo.