Arcor, empresa símbolo del impacto de la crisis, pasa su peor momento

arcor dicEs una de las mejores empresas argentinas con nivel mundial. Tuvo pérdidas por $ 6.200 millones y ya se habla de una posible reestructuración.

La dura coyuntura económica argentina, traducida en una crisis sin precedentes, amenaza la continuidad de muchas de las más importantes firmas del país. Arcor, es tal vez el caso más representativo de esto. La empresa, de nivel internacional, sufre la altísima tasa de interés y la mega devaluación del peso de los últimos meses, y está cerca de iniciar un proceso de reestructuración de sus pasivos.

Según los estados financieros de la firma al 30 de septiembre de 2018, registraba una pérdida de $6.247 millones, mientras que hace un año tenía una ganancia por arriba de los $1.000 millones.

Arcor -al igual que otras empresas similares del sector- se vio perjudicada por la baja notable de las ventas de los artículos de consumo masivo, que se tradujo en la preferencia de mucha gente por segundas y terceras marcas. Estas no logran compensar el costo que implica mantener una primera marca, que entre otras cosas, implica gastos por presencia de marca en góndola de los negocios, repositores, inversión publicitaria, costos de distribución y una activa promoción para poder competir, reduciendo de manera notable los márgenes de ganancia.

Sin embargo, el golpe más duro llegó para Arcor con una espiralización inédita de sus gastos financieros que fueron sin escalas de $2.000 millones en 2017 a más de $13.000 millones este año, a consecuencia del efecto devaluación sobre su deuda en dólares.

"Tienen un volumen muy alto de Obligaciones Negociables (ON) en dólares. Normalmente las empresas las van renovando, pero como se cerró el mercado de capitales en dólares y el financiamiento en pesos tiene tasas inviables, no tienen otra salida que ir hacia una reestructuración. Es un default elegante, pero no tienen otra alternativa. Claramente vendiendo galletitas no podés cubrir un agujero de $6.200 millones", dijo el analista de mercados Francisco Uriburu.

El caso de Arcor no es uno más y preocupa porque es una firma históricamente bien manejada y llevada, que goza de gran prestigio a nivel mundial y que además jamás se vio involucrada en casos de corrupción con ningún Gobierno.

Contrariamente a otras grandes empresas argentinas, Arcor es una de las pocas que tuvo éxito en su plan estratégico de globalización, con plantas industriales modelo en México, Chile, Perú y Brasil. "Un país trasciende a través de las empresas que pueden traspasar sus fronteras. Siempre observo a Brasil, a Chile, a México, a ver cuántas empresas tienen fuera de sus países, y uno mira a la Argentina y lamentablemente tenía más empresas cincuenta años atrás. Hubo un fracaso del empresariado y muchos optaron por hacer caja con sus empresas", dijo Luis Pagani, titular de Arcor.

Pese a ello, el 72,9% de sus ventas son en Argentina, con el 41% producto de golosinas y chocolates y un 27,7% en galletas, lo que la hace muy dependiente de los vaivenes económicos locales.

Pagani apoyó desde el inicio al Gobierno de Macri, sobre todo con hechos; ya que en 2016, tomó 300 millones de dólares de deuda para realizar importantes inversiones, hecho que a la luz de los acontecimientos le terminó jugando en contra. Ya a mediados de este año, luego de desatada la crisis cambiaria, el empresario lanzó duras críticas a la presidencia de Macri al afirmar que "no tienen plan económico" y que "tuvieron un diagnóstico equivocado desde el inicio de su gestión".

En el mercado creen que Arcor va hacia una reestructuración de su pasivo mediante un mecanismo denominado APE (Acuerdo Preventivo Extrajudicial), que fue el utilizado recientemente por Enrique Pescarmona para salvar a Impsa de la quiebra. En rigor, la propia Arcor ya realizó una operatoria similar luego de la crisis del 2001, donde refinanció todos sus préstamos bancarios por 184 millones dólares y 34 millones de pesos, los cuales terminó de pagar en el año 2008.