
Snorkel en Puerto Deseado: una experiencia inédita en los bosques de macroalgas
Una salida educativa reunió a niñas, niños y adultos en los bosques de macroalgas de Puerto Deseado, combinando juego, aprendizaje y contacto directo con el mar.
El domingo pasado se llevó a cabo en Puerto Deseado una actividad de snorkel educativo en bosques de macroalgas, organizada por la Fundación Por el Mar junto al grupo de nadadores “Los Tortugones de Stella Maris”. La propuesta integró recreación, educación ambiental y una vivencia directa en uno de los ecosistemas marinos más valiosos de la Patagonia.
La actividad se desarrolló en una playa ubicada pasando Punta Cavendish, en un sector donde se extienden amplios bosques de macroalgas y se forman pozos naturales durante la bajamar. La jornada comenzó con una charla introductoria sobre el uso del equipo de snorkel —máscara y técnicas de respiración— y una explicación sobre qué son los bosques de macroalgas, su importancia ecológica y el rol clave que cumplen como refugio y fuente de alimento para numerosas especies marinas.
Victoria Johnston, integrante de Fundación Por el Mar, destacó el valor de la experiencia:
“Hacer snorkel en el bosque de macroalgas fue una experiencia increíble y muy enriquecedora, tanto para los niños como para los adultos. Desde el primer momento se notó la emoción y la curiosidad al ingresar al agua y descubrir un mundo totalmente diferente, lleno de vida y movimiento”.
Luego de la introducción, el grupo se trasladó a la restinga para realizar una instancia de “ambientalización” con los más chicos, utilizando pequeños pozos intermareales como primer acercamiento al agua. Allí se trabajó de manera progresiva, priorizando la confianza, el aprendizaje de la respiración y el respeto por el entorno marino. En paralelo, los adultos avanzaron hacia sectores de mayor cobertura de algas para realizar snorkel directamente en los bosques.
Según explicó Johnston, uno de los ejes centrales fue transmitir que el mar no es un espacio ajeno, sino el hogar de múltiples especies:
“Trabajamos mucho la idea de que estamos entrando en las casas de otros seres vivos y la importancia del respeto por el ambiente marino. Al principio, algunos chicos tenían miedo de tocar las algas o de enredarse, pero cuando entendieron que estaban en todos lados y que no representaban un peligro, se amigaron muy rápido con el entorno”.
La participación de los adultos fue clave durante toda la jornada, acompañando a los más chicos, brindando seguridad y sumándose también al disfrute de la experiencia.
“Fue una actividad muy positiva, no solo recreativa sino también educativa, que despertó interés, compañerismo y un mayor compromiso con el cuidado del mar”, concluyó Johnston.
Desde Fundación Por el Mar remarcaron que este tipo de iniciativas buscan fortalecer el vínculo entre las comunidades costeras y el océano, promoviendo el conocimiento y la valoración de ecosistemas estratégicos como los bosques de macroalgas, fundamentales para la biodiversidad y la salud del mar patagónico.






