
Médica deseadense abre una escuela para replicar su técnica en todo el país
La doctora María Julia Aparicio no solo volvió a sus raíces para contar lo que hace: volvió con una noticia concreta. Este sábado 6 se inauguró la Escuela de PIT, una iniciativa que ella cofunda para enseñar a profesionales de la salud de todo el país una técnica simple, segura y accesible para tratar el dolor crónico y neuropático sin cirugías ni fármacos costosos.
Aparicio es médica generalista, se especializó en cuidados paliativos y hoy dirige el Centro Universitario de Dolor y Cuidados Paliativos del Hospital de Clínicas José de San Martín en Buenos Aires. Desde allí, con un equipo interdisciplinario que incluye psicólogos, kinesiólogos, terapistas ocupacionales y hasta voluntarios de arte y salud, trabaja todos los días con pacientes que conviven -a veces durante años- con dolores que el sistema tradicional no logró resolver.
¿Qué es el PIT y por qué funciona?
La Terapia de Inyección Periférica (PIT) fue desarrollada por el doctor John Lyftogt, un médico neozelandés que investigó por años alternativas a los tratamientos convencionales. La técnica consiste en inyecciones subcutáneas de dextrosa -la misma que se usa en sueros hospitalarios comunes- aplicadas sobre los nervios superficiales que recorren la zona de dolor. Esos nervios, cuando están inflamados, generan señales dolorosas incluso ante estímulos mínimos como rozar la piel.
«Debajo de la piel hay nervios que transmiten información dolorosa. Si esos nervios están inflamados, el simple roce duele», explicó Aparicio durante la entrevista en Los Primeros de la Mañana (FM Deseado 103.5). «Con estas inyecciones recorremos los puntos de dolor y logramos que el sistema nervioso se resetee«.
Las condiciones que responden a este tratamiento son amplias: lumbalgia, ciática, neuropatía diabética, neuralgia posherpética, artrosis de rodilla o cadera, cervicalgias y cefaleas crónicas, entre otras. Incluso los pacientes diabéticos pueden recibirla, ya que la dosis de dextrosa utilizada no altera los valores de glucemia.
Sin quirófano, sin internación, con resultados desde la primera sesión
Una de las características que distingue al PIT es su practicidad: puede aplicarse en un consultorio, en un hospital o incluso en el domicilio del paciente. El mismo día del primer tratamiento, muchos pacientes experimentan alivio. Otros comienzan a notar mejoría a los pocos días.
«Hay pacientes que salen del consultorio y se olvidan el bastón. Les digo: llévese al amigo», contó Aparicio, con la mezcla de humor y emoción que atravesó toda la entrevista. «La cara cambia. Se les ve otro color, otra expresión. Es como si les hubieran hecho un lifting.»
La frecuencia del tratamiento se adapta a cada caso: hay pacientes que vienen tres días seguidos si viajan del interior, otros una vez por semana, otros mensualmente. El objetivo no es solo reducir el dolor sino disminuir la dependencia de fármacos, mejorar el sueño y recuperar la funcionalidad.
Un aprendizaje de medio día que se traduce en práctica inmediata
Aparicio y su equipo se formaron directamente con Lyftogt en cuatro posgrados. Cuando la pandemia interrumpió sus viajes, decidieron convertirse en sus primeros discípulos formadores. Hasta hoy ya capacitaron a más de 160 profesionales de todo el país a través de un posgrado propio.
La Escuela de PIT va un paso más allá. El sábado 6, en un curso de 8 de la mañana a 14 , los profesionales aprenderán la técnica completa. «El mismo día, el profesional sale pudiendo aplicar el tratamiento«, aseguró Aparicio. A las 19 horas de ese mismo día se realiza el acto oficial de inauguración de la escuela, con la participación en vivo desde Nueva Zelanda del propio doctor Lyftogt.
La formación puede hacerse de manera presencial o 100% online, con certificación válida en ambas modalidades. Quienes se capacitan quedan integrados a una red de profesionales que comparten casos clínicos -grupos de WhatsApp incluidos- y van construyendo cobertura regional en todo el país.
- María Julia Aparicio
- Nacida en la ciudad de Puerto Deseado, Santa Cruz.
- Sus estudios primarios y secundarios los realizó en el Colegio Salesiano «San José» de Puerto Deseado.
- En 1999 se recibe de Médica en la prestigiosa Universidad de Buenos Aires.
- Entre 2000-2003 se especializó en Medicina General. También se especializó en «Medicina Paliativa» (con última recertificación 2022) y en Dolor.
- Desde el año 2004 trabaja activamente en asistencia y docencia de ambas especialidades.
- Actualmente se desempeña como médica coordinadora del Centro Universitario Multidisciplinario de Tratamiento del Dolor Crónico y Cuidados Paliativos del Hospital de Clínicas «José de San Martín». de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Fuente: ADN24Digital






