Más jóvenes terminan la secundaria, pero la desigualdad económica sigue marcando la diferencia

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Un informe de Argentinos por la Educación y FLACSO reveló que el 75% de los jóvenes de entre 19 y 24 años finaliza el nivel secundario, doce puntos más que hace una década. Sin embargo, la brecha entre los sectores de mayores y menores ingresos continúa siendo uno de los principales desafíos del sistema educativo.

Cada vez más jóvenes argentinos logran finalizar la escuela secundaria, aunque las diferencias socioeconómicas siguen condicionando las oportunidades educativas. Así lo indica un informe elaborado por Argentinos por la Educación y FLACSO, que muestra que el 75% de los jóvenes de entre 19 y 24 años completa ese nivel educativo, lo que representa un incremento de 12 puntos porcentuales respecto de 2014.

Tomás Besada, analista y economista de Argentinos por la Educación, calificó el dato como “alentador” y destacó que refleja avances sostenidos en la terminalidad educativa. No obstante, advirtió que Argentina ya no ocupa el lugar de liderazgo regional que supo tener. Actualmente se ubica detrás de países como Chile, Perú, Ecuador y Colombia, donde alrededor del 90% de los jóvenes concluye la escuela secundaria.

El informe también pone el foco en la persistente desigualdad. Mientras que el 90% de los jóvenes pertenecientes a los sectores de mayores ingresos termina la secundaria, ese porcentaje desciende al 60% entre quienes provienen de hogares más vulnerables. Aunque la brecha se redujo en los últimos diez años pasó de 44 a 30 puntos porcentuales, Besada sostuvo que sigue siendo uno de los principales desafíos de las políticas educativas.

Durante la entrevista, el especialista señaló además que el próximo paso debe ser analizar no solo cuántos estudiantes egresan, sino también “cómo” lo hacen y con qué nivel de aprendizajes. En ese sentido, adelantó que futuros informes abordarán la calidad educativa y la preparación de los jóvenes para continuar estudios superiores o insertarse en el mercado laboral.

Finalmente, Besada remarcó que la educación debe ser entendida como una inversión estratégica para el desarrollo del país. En ese marco, consideró fundamental que el presupuesto nacional fortalezca tanto la infraestructura escolar como las condiciones laborales y salariales de los docentes, al sostener que una mejor educación constituye la base para el crecimiento económico y el desarrollo del capital humano.