
Señora Rasgido, señor Gobernador, las escuelas de Deseado se caen a pedazos
Las familias de Puerto Deseado ya no quieren discursos, promesas ni soluciones a medias. Quieren escuelas en condiciones y quieren que sus hijos vuelvan a las aulas. El reclamo fue presentado formalmente ante el Consejo Provincial de Educación, del cuál nunca se recibió una repuesta, pero ahora esperan que Iris Rasgido venga a la ciudad y vea personalmente la realidad de los establecimientos educativos.
Señora Rasgido las escuelas de Deseado no se arreglan con discursos lindos, promesas vacías ni fotografías de funcionarios anunciando soluciones que después nunca llegan.
Tampoco se arregla una escuela colocando módulos usados sobre calderas que llevan más de 50 años funcionando, como si se tratara de una solución definitiva y mintiéndoles a todos diciendo que instalaron una nueva -como sucedió en el 2024-. Eso puede servir para salir del paso, pero no resuelve el problema de fondo.
Y los padres de Puerto Deseado están cansados de que cada vez que aparece un problema lleguen emisarios desde Río Gallegos o Caleta Olivia, recorran el establecimiento, prometan que “lo vamos a arreglar” y después todo vuelva a quedar como estaba.
La comunidad educativa ya conoce ese mecanismo.
Lo que están reclamando las familias es algo mucho más sencillo: que se haga el trabajo que corresponde.
La Escuela 24 es apenas un ejemplo
Uno de los casos que refleja esta situación es la Escuela Provincial N° 24, donde los problemas edilicios no se solucionan con anuncios.
Hay sectores donde se registran inundaciones vinculadas al área de la caldera, baños fuera de servicio y una serie de inconvenientes que afectan directamente las condiciones en las que docentes y alumnos deberían desarrollar sus actividades.
A eso se suman problemas de luminarias, vidrios rotos y cañerías, entre otras cuestiones que forman parte de una realidad edilicia que las familias vienen denunciando.
¿De qué sirve enviar funcionarios para decir que “se está trabajando” si los problemas estructurales continúan?
¿De qué sirve una solución provisoria si después los alumnos tienen que seguir padeciendo las mismas dificultades?
Los chicos tienen que volver a las aulas
Y hay algo que debería ser innegociable: los alumnos tienen que volver a la escuela.
No pueden tener clases una o dos veces por semana como si eso fuera una normalidad. Tampoco se puede pretender resolver la falta de presencialidad apelando a una virtualidad que muchas veces termina siendo una falsa solución, porque no reemplaza el derecho de los chicos a concurrir diariamente a una institución educativa en condiciones dignas.
La educación virtual puede ser una herramienta. No puede convertirse en la excusa para no solucionar el problema edilicio de una escuela.
Los estudiantes de Puerto Deseado no necesitan más explicaciones. Necesitan aulas abiertas, baños funcionando, calefacción segura, instalaciones eléctricas adecuadas, cañerías en condiciones y edificios que no representen un problema cada vez que llueve o aparece una falla.
Los padres la esperan en Deseado
La nota presentada el 4 de agosto ante el Consejo Provincial de Educación no es una simple formalidad.
Las familias de Puerto Deseado y de la Escuela Rural N° 51 de Tellier pusieron por escrito su preocupación y solicitaron la intervención urgente de las autoridades. El documento fue dirigido a la presidenta del CPE, Iris Rasgido, con copias al Ministerio de Economía y al IDUV.
Además, se incorporó un relevamiento elaborado por concejales de la localidad y otro realizado por las propias familias.
Por eso, señora Rasgido, los padres la esperan en Puerto Deseado.
No necesitan que mande a un diputado u otro funcionario. No necesitan otro recorrido protocolar ni otra promesa de que “se va a solucionar”.
Venga a la ciudad. Recorra las escuelas. Hable con los directivos, con los docentes, con los auxiliares y, principalmente, con las familias.
Mire las calderas. Mire los baños. Mire las cañerías. Mire los vidrios rotos. Mire las luminarias. Mire los sectores que se inundan.
Y después explique qué se va a hacer, cuándo se va a hacer y quién será responsable de hacerlo.
Porque las escuelas no se arreglan con discursos.
Se arreglan con obras, presupuesto, trabajadores y decisión política.
Y mientras tanto, hay chicos que necesitan volver a estudiar todos los días.
Puerto Deseado ya hizo su parte: reclamó y presentó la documentación. Ahora le toca al Gobierno Provincial hacer la suya.






