La mora de las familias argentinas alcanzó su mayor nivel en 20 años

La morosidad de los créditos bancarios destinados a las familias alcanzó el 12,9% en julio, el nivel más alto en más de 20 años. El dato surge del Banco Central de la República Argentina y muestra un nuevo aumento de los préstamos con problemas de pago.
Llegó al 12,9% en julio, según los datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA). El indicador registró un aumento de 0,1 puntos porcentuales respecto de junio y alcanzó así un nuevo máximo en más de dos décadas.
La evolución interanual también muestra un fuerte deterioro. En julio de 2025, la morosidad del financiamiento destinado a los hogares era del 5,6%, por lo que en un año aumentó 7,3 puntos porcentuales y más que se duplicó.
El ratio de irregularidad permite observar qué proporción de los préstamos presenta problemas de pago sobre el total de la cartera crediticia. En julio, el deterioro fue más marcado entre las familias que entre las empresas.
Qué pasó con los créditos a empresas y al sector privado
La irregularidad del conjunto de los préstamos al sector privado también aumentó y alcanzó el 7,7% durante julio. En el caso específico de las empresas, el indicador se ubicó en 3,6%.
La diferencia entre ambos segmentos muestra una mayor incidencia de los atrasos en los créditos destinados a los hogares. Mientras la mora de las familias llegó al 12,9%, la correspondiente a las empresas se ubicó en menos de un tercio de ese nivel.
De acuerdo con la explicación del BCRA, el aumento mensual de la morosidad respondió a dos factores: por un lado, una reducción en términos reales del stock total de financiamiento, que forma parte del denominador del indicador; por otro, un incremento real de la cartera irregular, aunque este último registró una desaceleración.
La probabilidad de default mostró otra evolución
El aumento del ratio de irregularidad convivió con una baja en la probabilidad de default estimada (PDE), otro indicador utilizado para analizar el riesgo crediticio.
Según el BCRA, la PDE correspondiente al crédito total al sector privado descendió 0,2 puntos porcentuales durante julio y quedó en 2,4%. Para las familias, en tanto, bajó 0,5 puntos porcentuales hasta el 3,9%, mientras que para las empresas se mantuvo prácticamente sin cambios, en 1,1%.
La PDE funciona como un indicador complementario de la mora y estima la posibilidad de incumplimiento de las obligaciones financieras. Por eso, su descenso en julio no contradice el incremento del ratio de irregularidad, ya que ambos indicadores miden aspectos diferentes del comportamiento de los créditos.
Al mismo tiempo, el sistema financiero mantuvo niveles de cobertura sobre los préstamos con dificultades de pago. En julio, las previsiones acumuladas por las entidades representaron el 87,6% de la cartera en situación irregular, 0,8 puntos porcentuales más que en junio.
Si se considera el total de préstamos al sector privado, las previsiones alcanzaron el 6,7%, con un incremento mensual de 0,2 puntos porcentuales.
El BCRA también midió el peso del crédito irregular neto de previsiones sobre el patrimonio regulatorio del sistema financiero. En julio, ese indicador fue equivalente al 2,1% de la responsabilidad patrimonial computable, 0,1 puntos porcentuales menos que el mes anterior.
El dato permite dimensionar la relación entre los préstamos con problemas de pago, las previsiones realizadas por los bancos y el capital disponible para afrontar eventuales pérdidas.
La evolución de julio deja así un escenario diferenciado: mientras la morosidad de las familias alcanzó un nuevo máximo y la irregularidad del crédito privado aumentó, los indicadores de probabilidad de incumplimiento y cobertura mostraron una evolución distinta.
Fuente: Diario Nuevo Día






