Sahid Gelves: la historia de un joven que convirtió la distancia en su mayor oportunidad

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Hay una valija que nunca termina de cerrarse cuando un joven deja Puerto Deseado para irse a estudiar. En ella no solo viajan ropa, apuntes y proyectos. También quedan guardados los abrazos de mamá, las charlas con papá, los amigos de siempre, las costumbres del pueblo y la tranquilidad de saber que, pase lo que pase, el hogar está a pocas cuadras.

A los 17 años, Sahid Gelves pemprendió ese viaje que cada año hacen decenas de jóvenes deseadenses. Se fue a Córdoba para estudiar Traductorado de Inglés, convencido de que allí comenzaba el futuro que había imaginado. Lo hizo con ilusión, pero también con el miedo de empezar una vida completamente distinta, lejos de todo lo conocido.

Con el tiempo descubrió que ese no era realmente su camino. Cambió el rumbo y comenzó a estudiar Coach Ontológico, Marketing y Redes Sociales. Sin saberlo, aquella decisión terminaría transformando por completo su vida.

Como les ocurre a tantos estudiantes del interior, entendió rápidamente que crecer también duele. La nostalgia, la soledad y la incertidumbre aparecieron muy pronto. Pero, en lugar de dejar que esas emociones lo frenaran, decidió convertirlas en contenido.“Siempre me gustó mostrarme, cantar, bailar, comunicar todo lo que tengo para dar”, recuerda. Primero lo hizo en YouTube, donde comenzó grabando videos durante su viaje de egresados. Más tarde llegó TikTok, la plataforma que terminaría cambiándole la vida.

“Empecé mostrando mi faceta más graciosa. Al principio hablaba mucho de la vida de los estudiantes y también de Puerto Deseado, de esas historias que para muchos en Córdoba eran difíciles de creer. Quería conectar con chicos como yo y mostrar quién era realmente”.

Los mensajes comenzaron a multiplicarse

“Muchos me escribían para decirme que les sacaba una sonrisa en sus peores momentos. Ahí entendí que lo que hacía tenía un valor mucho más grande que un video”.

Detrás de cada publicación también estuvo el apoyo de su familia

Al principio no entendían demasiado este mundo. Yo les contaba que me había escrito Emilia Mernes o que algunos videos se habían vuelto virales y para ellos era algo normal. Con el tiempo comprendieron todo lo que estaba viviendo y siempre me hicieron sentir orgulloso”.

Pero quizás el cambio más profundo no tuvo que ver con las redes sociales. La distancia también le permitió encontrarse consigo mismo. “Salir de Puerto Deseado me obligó a salir constantemente de mi zona de confort, pude vivir abiertamente mi homosexualidad sin pensar en las opiniones ajenas que el pueblo te impone muchas veces, y eso te condiciona”.

Las redes le abrieron puertas impensadas. Viajó, trabajó con distintas marcas, creó su propia hamburguesa —la Sureña—, conoció artistas como Emilia Mernes y hasta encontró una profesión que hoy le permite vivir de lo que le apasiona.

Actualmente trabaja en junto a una empresa turística, creando contenido y administrando redes sociales. Además, produce la Fiesta Crash, un evento electrónico que este año tendrá ediciones el 8 de agosto en Buenos Aires y el 12 de septiembre en Córdoba.

“La idea siempre fue darle un espacio a una comunidad que muchas veces no lo tiene. Crash no busca que nos acepten; busca decir: acá estamos, somos esto y existimos. Ocupamos nuestro lugar en la sociedad sin pedir permiso”.

Sin embargo, asegura que el aprendizaje más importante nunca estuvo en los viajes ni en los números. “Uno entiende el valor de las cosas cuando sale del hogar. Ya no está el auto de tu papá para llevarte a la escuela ni tu mamá esperándote con la comida. Recién cuando estás solo descubrís el valor de esos pequeños gestos”.

Hoy supera los cuatro millones de reproducciones y el millón de “me gusta” en TikTok (@sahidd) y más de 240 mil seguidores. En Instagram (@sahig_) , donde no suele ser su fuerte, supera los 25 mil. Sin embargo, insiste en que ese nunca fue su mayor logro.

“Lo que más me emociona es cuando alguien me para en la calle y me dice que mi contenido le hace bien”.

Claro que la exposición también tiene un costo

“Hay comentarios que duelen. Siempre existen personas que viven del odio. Pero aprendí que el equilibrio mental está en darle mucho más valor a quienes te apoyan que a quienes solamente buscan lastimarte”.

A los jóvenes que hoy sueñan con comenzar en las redes sociales les deja un consejo sencillo.”No alcanza con filmar y subir un video. Hay que estudiar, entender cómo comunicar, escuchar a la gente y, sobre todo, animarse a mostrarse tal cual uno es. Lo genuino siempre termina encontrando su lugar”.

Con apenas 21 años, todavía siente que está dando sus primeros pasos. Sueña con trabajar algún día en televisión o en los grandes y nuevos medios de comunicación, seguir produciendo contenido, organizar eventos y continuar contando su historia desde la autenticidad. Porque, al final, su recorrido habla mucho más que de TikTok o de los seguidores. Habla de todos esos jóvenes que alguna vez tuvieron que cerrar una valija para perseguir un sueño lejos de casa.

La resiliencia no consiste en no sentir miedo. Consiste en seguir adelante a pesar de él. En transformar la nostalgia en aprendizaje, la distancia en crecimiento y las dificultades en oportunidades.

Sahid lo resume con una frase que puede servir de guía para cualquier deseadense que hoy esté preparando su equipaje para empezar una nueva etapa: “todo lo que te pase va a servir para aprender. Todo va a ser para tu bien”.

Porque crecer muchas veces significa alejarse del hogar.

Y aunque el camino esté lleno de desafíos, siempre habrá algo que nunca cambia: las raíces viajan con uno. Tarde o temprano, todo aquello que aprendimos en casa termina convirtiéndose en la fuerza que nos impulsa a seguir adelante, porque irse nunca significa dejar de pertenecer.

El tiempo enseña que crecer muchas veces implica partir. Que los sueños suelen empezar del otro lado de la ruta. Pero también demuestra que hay lugares que nunca se abandonan del todo. Puerto Deseado sigue viviendo en quienes alguna vez se fueron. En la forma de hablar, en las anécdotas que se cuentan con orgullo, en los paisajes que aparecen de golpe en la memoria y en esa emoción difícil de explicar cuando el colectivo, el auto o el avión anuncian que falta poco para volver a casa.

Porque las raíces no atan. Las raíces sostienen.

Y cuando el camino se hace cuesta arriba, cuando aparecen las dudas o la nostalgia aprieta más fuerte que nunca, siempre existe un lugar al que el corazón regresa primero.

Ese lugar, para Sahid y para tantos jóvenes deseadenses que hoy persiguen un sueño lejos de casa, seguirá siendo Puerto Deseado.