Con una presión impositiva récord, la relación Gobierno e inflación es insostenible

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Hoy por hoy la presión fiscal sólo es superada por Brasil en América latina. El análisis de un especialista.

La economía argentina nuevamente está en un momento difícil con una presión impositiva récord y según el proyecto del Presupuesto 2022, el año próximo la carga fiscal llegará al 25,9% del PBI o superará el 25,9% si, como se descuenta, la inflación desborda el 33% anual que estima el Gobierno.

En un artículo publicado por Clarín y firmado por el especialista Alcadio Oña recuerda que desde 2004 sólo en cinco años, sobre dieciocho, la presión impositiva estuvo por arriba del 25% del Producto.El artículo recuerda la estructura tributaria que se sostiene en tres impuestos y “que concentran nada menos que el 72% de la presión total: el IVA, Ganancias y los aportes al sistema previsional. Peor todavía: el IVA y Ganancias, que corren acoplados a la evolución de la actividad económica interna, representan casi el 50% de la recaudación total”.

Si se toma el Presupuesto de 2022 podemos ver subas del 49,4% para Ganancias; del 42,6% en IVA; 41,2% en Combustibles y 56,7% en Bienes Personales. Todo por encima o muy por encima de un índice de precios calculado en 33% que, si resulta mayor, mayores serán los ingresos fiscales. Además, según recuerda la misma nota “el IVA-DGI, un 58,9% y 73% con el IVA-Aduana incluido y 62% en Ganancias. Respecto del 51,4% que arroja el índice de precios saltan diferencias que, entre puntas, van de 7,5 a casi 22 puntos porcentuales. La recaudación completa registra 16 puntos redondos e igual de significativos”.

Otro tema a tener en cuenta para estos números es el Impuesto a los Ingresos Brutos, una variante del impuesto a las ventas, está que explota. Siempre por lejos la principal fuente de ingresos propios de las provincias, en Córdoba rinde 70% más que en 2020; un 71% en Buenos Aires; 80% en Santa Fe y un impresionante 91% en Santa Cruz.

El IVA e Ingresos Brutos equivale “a hablar de dos variedades de las consideradas cuanto menos regresivas, porque de una manera o de otra caen a pleno sobre los consumidores finales, indiscriminadamente. Ingresos Brutos debía desaparecer y ser reemplazado por otro similar en 2022, pero la crisis que nunca termina y la plata que garantiza lo mantienen vivo y coleando en cada etapa de los procesos productivos provinciales”, dice Oña.

Para Oña estos números en rojo se explica por varias razones: “El costo de la canasta básica total, que fija la línea de pobreza, se incrementó un 50,3% en los últimos doce meses y un 55,4% el de la canasta alimentaria que mide la indigencia. Inalcanzables para quienes además han perdido horas de trabajo si no el propio trabajo o andan penando por unas changas. Hablar de estas cosas es hablar, también, del estado de la clase media proveedora de empleo”.

“La inflación a la argentina devino en una máquina de triturar el valor del peso, se entiende por qué nunca se termina de bajar la fiebre del dólar y sigue clavada la necesidad de hallar refugios para los ahorros que se puedan conseguir o adelantarse a lo que pueda ocurrir. Puesto en tiempo presente, sólo en septiembre al Banco Central se le fueron reservas de las cada vez más escasas por cerca de US$ 1.300 millones. Evidente, la casa nunca estuvo en orden. Dos datos sobre desconfianzas e incertidumbres diversas: el 72% de la deuda del Tesoro Nacional está indexada por la inflación y un 12%, atada a la evolución del dólar oficial. Clarito: el Gobierno debe comprometer garantías ciertamente riesgosas para conseguir financiamiento”, cerró.

Fuente: Diario 26

 
 
 
 
 
 

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